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    12/02/06 at 06:25 PM
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                                 RAFAEL MARIA PALACIO

Por: Juan Pablo Llinás

 

Rafael María Palacio nace en una casona, ya destruida, frente a la vieja catedral, el año de 1848. Sus padres fueron Mercedes Vargas y de Barros y el Capitán Gregorio Palacio y García del Fierro. Por estos últimos, los García del Fierro, era primo hermano de Rafael Nuñez. Aprende primeras letras mediante enseñanza privada de Don Ricardo Diago y más tarde de Eloy Blanco, rector magnifico, por muchos años, de la Universidad de Caracas.

 

La madre queda viuda muy joven. Su tío Joaquín María Palacio lo acoge y haces las veces de padre. A este hombre generoso, importante unidad cívica, el municipio de Barranquilla lo distingue con el titulo de ‘Buen Ciudadano’. Durante el Régimen Federal Joaquín María fue primero administrador de la aduana de Sabanilla y luego de la Arenosa. En esta cargo da señas repetidas de buen administrador, don de mando y espíritu incorruptible. Hay en sus vidas muchos rasgos de probidad personal y de probidad política. Así, en 1875, el Estado Soberano de Bolívar rompe relaciones con la Unión. El primero sostenía la candidatura de Rafael Nuñez para presidente y el segundo lo rechazaba. El gobierno rebelde se apodera de la Aduana de Barranquilla y ofrece el puesto de administrador a quien lo ocupa en propiedad desde hacia muchos años, por nombramientos del gobierno central. Don Joaquín, tío de Nuñez y suscriptor de su candidatura, se niega como ciudadano particular a aceptar la designación que le hacía el Estado Soberano de Bolívar y a ceder los fondos bajo su custodia al alegar que razones de conciencia le reprobaban cometer actos de traición contra el gobierno por él representado. Cuando llegan a la costa el ejército federal y el Secretario de Hacienda de la Nación, Señor Nicolás Esguerra, éste no duda al restablecer a don Joaquín Palacio en sus obligaciones, al tiempo que hace público elogio de su conducta, y así reafirma en el informe rendido al Señor Presidente de la República Don Santiago Pérez.

 

De tal maestro y de tal escuela fue discípulo muy aprovechado Rafael María Palacio Vargas. Cuando muere su tío, el joven Rafael María era de tiempo atrás empleado de la aduana y continúa allí durante la administración del General Miguel A. Vives. Fallecido éste el año de 1884, nombran a Don Rafael María para sustituir al jefe desaparecido. Durante esas calendas contrae matrimonio con Isabel María Lavalle. Época de juventud cuando bajo la influencia dorada de Darío, Silva y Valencia escribe versos endecasílabos y algunas obras de teatro. Diez años más tarde Rafael Nuñez propone a Carlos Holguín como senador de la República por la suscripción de Bolívar y a Rafael María Palacio como su suplente.

 

Manuel Antonio Sanclemente se posesiona de la presidencia el 3 de noviembre de 1898 y lo llama al ministerio de gobierno. Allí comienzan para él las glorias de la política y los ataques de la prensa de oposición. Nada de esto altera el natural modo de ser y continúa seguro, laborioso, próvido, honrado. Es el ministro de confianza del anciano presidente y le acompaña a Anapoima, a Tena y por último a Villeta donde lo sorprende el golpe del 31 de julio durante el cual es reducido a prisión. Miguel Antonio Caro a quien Sanclemente, su copartidario, había sucedido en la presidencia, recoge así aquel comportamiento:

Cintica azul y proceder villano,

Mozuelos educados en conventos

y hoy de maldad perfectos instrumentos

dando tortura a inmaculado anciano.

 

Juzgado y absuelto, luego de absurda afrenta de sus carcelarios, se le pone en libertad. Regresa a Barranquilla y se casa en segundas nupcias con María Plazas. Durante el gobierno de Reyes vuelve a la vida pública. Era hombre de prestigio nacional. Se le reconocía como político, como administrador y como general de tres guerras civiles. En 1913, el Presidente Carlos E. Restrepo lo nombra Gobernador del Atlántico. Un grupo de amigos entre quienes cuentan Manuel Z. De la Espriella, Carlos Daniel Roca, Arturo Aycardi, Octavio Gastelbondo y muchos más le escriben una carta, hecha pública, para pedirle acepte su designación ‘como legitima garantía de gobernados’.

 

En 1929 es elegido para el último congreso de mayorías conservadoras. Poco interviene en los debates, no así en las anteriores oportunidades cuando tuvo que defender el primer proyecto de ley para la apertura de Bocas de Ceniza.

 

Lucha por los bienes de la ciudad como propios, con los Obregón, sus amigos, en la construcción del acueducto y en la primera planta eléctrica. Unidos al grupo de aviadores alemanes y de algunos inversionistas colombianos promueven la fundación de la compañía Scadta. Siempre aporta sus bienes personales y algo valioso aún, su talento natural de administrador afortunado.

 

El General Rafael María Palacio muere el 10 de julio de 1945 a los 97 años de nacido. Su desaparición definitiva fue duelo que embarga a toda la ciudad. Grande multitud se agolpa frente a su casa, en la calle primera de Bellavista, para darle, conmovida, el último adiós. Deseaba despedir a un buen soldado en la guerra y a un buen ciudadano en la paz. El gobierno departamental publica el decreto de honores en el cual lo exalta como gobernante, escritor, autor de ensayos y de historia y propulsor de empresas productoras de trabajo”.

 

Fuente: ‘Historia General de Barranquilla. Personajes’. Volumen 2.

Publicación de la Academia de la Historia de Barranquilla-1995, Primera Edición. Páginas 137 a 139. Editorial Mejoras


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    02/17/07 at 02:21 PM
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FOTOS

DEL

General RAFAEL MARIA PALACIO VARGAS

Nació en Barranquilla en el año de 1833.

Político de gran prestigio. Fue ministro del Presidente San Clemente.

Francmasón que no se dio reposo para servirla. En 1882

Fue Venerable de la Siglo XIX Nº 24.

 

Las siguientes gráficas, del Gral. Rafael M. Palacio Vargas, han sido publicadas en Libros y Períodicos:

A-

Libro: “100 Años de Historia Masónica de la Resp. Logia El Siglo XIX. 24.1”

            CPI - 1964. Barranquilla, Colombia. Por: Julio Hoenigsberg. Pagina 30.

 

 B-

Libro: ‘Historia General de Barranquilla’.PERSONALES. Vol. 2

            Publicación de la Academia de la Historia de Barranquilla-1995.

            Editorial Mejoras. Juan Pablo Llinás. Pagina 137.

 

C-

EL PROGRESO

FOTO de GOBERNADOR

Fundador: don Carlos Gastelbondo Navas. 1904-1915

6 de Enero de 1913

Fuente: Diario ‘El Progreso’. Archivo Histórico

del Departamento del Atlántico. Colaboración del

investigador e historiador: Helkin Núñez Cabarcas.

-o-

FOTO

Fuente-Libro: ‘La Formación del Departamento del Atlántico, 1905-1915’

“Quinquenio y Republicanismo en Colombia”, por Jaime Colpas Gutiérrez.

Portada y Página 179 / 2005.

Firma de Rafael Maria Palacio (Centro) y otros-Mayo 16, 1879

-o-

FIRMA

Fuente: ‘100 Años de Historia Masónica de la Resp.:

Logia El Siglo XIX Nº 24.1’. CPI-1964. Páginas 30ª y 20ª, por

Julio Hoenigsberg. Tomado del Archivo Histórico y con la

colaboración, de: Maria Ramirez y Helkin Núñez Cabarcas.

-o-

 

Presentamos Nuestras Sinceras Disculpas, por: La publicación de la foto de don Manuel Maria Palacio Vargas, por mucho tiempo y como la de don Rafael Maria, según la fuente aparecida en el articulo de El Heraldo del 12 de Julio de 1992: 'Los Generales Palacio Vargas', por Andrés Viloria Terán.

 

En el Libro 'Tubará' (Editorial Antillas-1993), del mismo Viloria, nos trae la corrección en la pagina 136a y la estaremos poniendo a su consideracion, en la debida Secciones y articulos, como las correcciones respectivas.

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    02/17/07 at 05:54 PM
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TUMBA

del

General RAFAEL MARIA PALACIO VARGAS

 

Octubre 24, 1848 / Julio 10, 1945

Localización:

Avenida de los Protestantes y esq. de la Calle 'Eusebio de la Hoz'

Cementerio Universal de Barranquilla

 

Reposan junto a El:

doña Maria Plazas de Palacio.

 

don José R. Palacio Plaza.

(Marzo 27, 1915 / Junio 4, 1993)

 

Fuente: Foto-Colaboración de Helkin Núñez Cabarcas.

Aportación de la Familia Granela Palacio: dona Carmen Palacio Jimenez y don Salvador Granela Ruiz.

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    02/18/07 at 08:13 AM
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MENSAJE del GOBERNADOR

RAFAEL MARIA PALACIO VARGAS

 

DIARIO 'EL PROGRESO'

EDITORIAL

 

EL SENOR GOBERNADOR

Y la PRENSA de BArranquilla.

( Marzo 14, 1913 - N 2408)

 

Fuente: 'ATLANTICO.100 Años.1905-2005. La formación del Departamento del Atlántico1905-1915'. Por: Jaime Colpas Gutierrez. Colección Centenario.

Página 158.

 

Archivo Histórico del Atlántico.

Foto-Colaboración de Helkin Núñez Cabarcas.

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    03/09/07 at 08:35 AM
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RAFAEL MARIA PALACIO VARGAS GOBERNADOR

 

Generalidades

 I

Termina el Dr. Anastasio del Río su período con la conciencia tranquila, persuadido de que ha cumplido con su deber sirviendo a la patria y al gobierno nacionales la lucha diaria contra las pasiones de sectarios, ignorantes y fanáticos que no han podido desvirtuar su autoridad de mandatario lleno de nobleza (1).

 

El 2 de enero de 1913 se posesionó el tercer gobernador republicano, el general Rafael María Palacio (2), veterano de los campos de batalla y las oficinas públicas. Integraba una influyente familia cartagenera emparentada con Rafael Núñez, cuyos intereses se hallaban en el comercio de importación y exportación, la finca raíz, y la exploración de “petróleo” en Tubará y corregimientos cercanos a Piojó. Como Insignares Sierra en 1907, llegaba al primer puesto departamental, precedido de una larga experiencia en altos cargos del Estado, en especial durante el gobierno del longevo presidente, Manuel Antonio Sanclemente, donde ocupó el ministerio de gobierno. Se retiró a la vida privada, a raíz del golpe de Estado del 31 de Julio de 1900 perpetrado por los históricos (3), y después colaboro con el proyecto del semanario católico El Estandarte, escribiendo poesías y ensayos de contenido religioso. Luego se vinculo al movimiento republicano que puso fin a la dictadura de Reyes, regresando a la vida publica, siendo elegido concejal de Barranquilla en 1909. Cuando finalizaba la administración de Del Río, su nombre apareció en una terna avalada por los jefes del republicanismo liberal, Demetrio Dávila y Manuel Z. De La Espriella, aun cuando los medios bloquistas reclamaban la nominación de un gobernador liberal. Por ello, su posesión tuvo un toque de solemnidad cívico-religiosa, aunque muy distante al despliegue de la retórica política, champagna y teatralidad que efectuó la elite cuando se posesiono Insignares Sierra en 1907. Carlos Daniel Roca, su amigo personal, pronunció estas palabras en su posesión:

 

Vuestra educación, vuestros antecedentes de hombre publico y privado son suficientes garantía para afrontar un periodo peligroso por la agitación que entraña la lucha electoral que se avecina…Encontráis al Departamento en situación relativamente prospera después de amargos meses de brava lucha en que las posiciones banderizas hicieron que estuviera a punto de perecer (subrayado, del Autor del Libro), pero aleccionadas por la experiencia, sabiendo que antes que los hombres, meros accidentes, esta la patria”.

 

En su primera alocución a los habitantes del Atlántico, Rafael María Palacio dijo: “Como acto de conciencia declaro que respetare las ajenas creencias y conservare intacto mi amor y mi adhesión a la Iglesia Católica. En lo especial, honradez administrativa, sueldos moderados y economía en los gastos públicos” (4).

 

A pesar que había respetado la cuota del liberalismo en las secciones de gobierno y hacienda de la secretaria general en cabeza de Pedro A. Polo, Aurelio González y Rodolfo Iguarán en la tesorería departamental, el gobernador Palacio creo dos secretarias: una de hacienda y otra de gobierno en reemplazo de la antigua secretaria general (5) para garantizar el ingreso del concentrismo en su gabinete republicano y neutralizar la oposición de la diputación concentrista, conjurando así otra crisis institucional como la que se verificó durante 1912. La que será objeto de un análisis, mas adelante. El analista de El Progreso comento lo aseverado aquí: “Habiendo eliminado el señor gobernador quizá con el deseo de evitar los resquemores concentrista –la secretaria general, en su reemplazo a creado dos” (6).

 

La oposición republicana de Sabanalarga se le vino lanza en ristre cuando designo al general Juan Berdugo como prefecto de dicha provincia, un hacendado ganadero y ferviente seguidor de Uribe en los campos de batalla y en su política bloquista (7). En una declaración pública denunciaron al prefecto bloquista:

El Partido Republicano si acepta en silencio tal hecho, se declara incompetente y sin capacidad moral. ¿Cuál es lo trascendental de la importancia de ese nombramiento, uno de los más sumisos tenientes del General Rafael Uribe Uribe?. Que la política toma en aquella Provincia un aspecto de persecución que no será la sonrisa en los labios, sino el ademán hosco y sombrío, con el arma en el gatillo, lo que determinará la conducta de los que todavía encorban la espalda con el peso del enorme fardo de Agentes del presidente monstruo para cumplir los decretos de Alta policía y los represivos de la prensa y los conculcadores de las libertades políticas, que aún está en el semblante de los que sufrieron persecuciones de la justicia y llenos están con caracteres imborrables las columnas de periódicos que dejan constancia que un triple consorcio vinculan los nombres de Juan Berdugo, Gregorio Palacio y Celso Solano Manotas, ya como calculadores del sufragio en la época nefanda, ya como cómplices de todas las represiones erigidas en el sistema de gobierno de quienes eran agentes en el carácter del puesto que hoy se le confía al primero; Que allí humea todavía la sangre del Jefe Conservador asesinado en la sombra de la noche, (8) durante ese régimen sombrío, y el delito permanece aun envuelto en el misterioso secreto y que detrás de este nombramiento se esconde la intranquilidad y la zozobra de una gran parte de los habitantes”. (9).

 

El gobernador Palacio se hizo el de los oídos sordos y no escucho el clamor de la oposición republicana de Sabanalarga, ratificando en esa posición al cuestionado general Berdugo, y además, ante las denuncias de los medios liberales de un posible fraude conservador, (10) prometió garantizar el derecho electoral de todas las fracciones políticas en las elecciones del 5 de febrero en la que se renovaría la primera diputación departamental.

 

Los hechos se dieron de otra forma, porque el segundo debate electoral del Atlántico tuvo un desarrollo muy accidentado con brotes de violencia en las urnas y los sonados chocorazos como el de Malambo, endilgados también a los concentristas en cabeza del gamonal José F. Insignares, quien ante la gravedad de las denuncias de liberales y republicanos y la presión del pueblo liberal, viajo al exterior con su familia, aduciendo problemas de salud, y el de Sabanalarga, subrogado a los amigos políticos de Juan Berdugo. Efectivamente, la prensa oposicionista afilo sus baterías contra el general Palacio, y lo acuso de haber tomado partido a favor de la candidatura de su sobrino Gregorio Palacio De La Torre, con sus influencias políticas en Tubará y otras poblaciones rurales, por lo que fue responsabilizado del rotundo triunfo electoral conservador. El clima político del departamento se lleno de nubarrones cuando su secretario de gobierno Pedro P. Polo presento su renuncia en protesta por el escandaloso fraude de Malambo y el silencio cómplice del gobernador Palacio, desatándose una intensa discusión política para decantar su supuesta responsabilidad en la derrota de los republicanos y liberales. El analista de la vida política del Atlántico, Carlos Gastelbondo le recordó a la opinión publica que cuando se firmo en Bogota el decreto que designo los gobernadores en el periodo de 1913-14, le solicito al entonces aspirante a la gobernación Rafael M. Palacio que presentara su declaración de fe al credo republicano y a las ideas políticas y administrativas de Carlos E. Restrepo. Pero, ante su silencio, se sospechaba que el gobernador Palacio no había roto sus lapsos con el nacionalismo regenerador (11).

Además comento:

Se encargó el señor Palacio de la Gobernación y quedo el señor Polo en el puesto de Secretario Generala por recomendación del Dr. Del Río. Ese proceder del nuevo mandatario, que acremente fue censurado por el concentrismo, tuvo desde su cuna una explicación para nosotros: el señor Palacio no pudo negarse a conceder al Dr. Del Rió la continuación de Polo en la Secretaria porque aquel le consiguió el puesto, pero en la primera oportunidad al parecer en pugna ambos en cualquier procedimiento, lo natural es que el Secretario renuncie, ya que no ha de renunciar el jefe. Así se a cumplido antes de dos meses, y antes de dos meses se a convencido todo liberal y todo republicano del Atlántico que no es don Rafael M. Palacio el adecuado para sostener el republicanismo entre nosotros, ni para colaborar con el Dr. Restrepo en el implemento de una política nacional sin ningún interés partidista. Y para terminar, el republicanismo del Atlántico con la actuación del seudo directivo de narras y la ‘lealtad’ para ese partido que ha venido exhibiendo el señor Gobernador, esta quedando reducido al esqueleto” (12).

 

Para disipar la ofensiva de la prensa republicana y liberal, dos días después, el gobernador envió a la prensa barranquillera un mensaje en tono conciliador: “En la prensa local he podido observar que ha pesar del interés pasional de los partidos ha predominado en definitiva un noble sentimiento de justicia al tratar los asuntos de carácter publico. Sentimientos que exteriorizan con mas o menos franquezas, pero que así lo debo reconocer” (13).

 

Sin embargo, las criticas y reparos contra el gobernador se multiplicaron después del 27 de febrero cuando se efectuó un nuevo escrutinio en Sabanalarga, y se llegaría al paroxismo, el 1 de marzo cuando el gobernador instalo la asamblea y aconteció un hecho singular en la corta vida política del departamento. En esa tarde, se instalaron dos asambleas, una de mayoría conservadora, liderada por el diputado Alberto Abello Palacio, y otra liberal acaudillada por el diputado bloquista Pedro Juan Navarro. En efecto, las vertientes políticas en pugna por el control de la corporación legislativa utilizaron sus medios de prensa y la influencia de sus connotados lideres para lograr que la oficina jurídica del ministerio de gobierno definiera cual de los dos era la legítima.

 

El ambiente político del Atlántico aumentó de temperatura, y el presidente Carlos E. Restrepo con su política de tolerancia y compromiso programático entre los adversarios, (14) intentó aplacar los ánimos de los actores en conflicto, por lo que les envió reflexivas misivas, donde los conminaba a solucionar por las vías del dialogo la cuestión de las dos asambleas. A los jefes liberales republicanos Clemente Salazar M., y Atenógenes Blanco, influyentes en la diputación sabanalarguera les recalcó: “Ruégosle hagan esfuerzo para llegar a arreglo amistoso en penosas diferencias de Asamblea, con las que damos espectáculo poco fortaleciente en las puertas del exterior” (15). Al destacado líder del conservatismo republicano Octavio Castellano, le sugirió esto: “Insisto en que es preferible hagan cualquier esfuerzo para entenderse en terreno de la amistad y patriotismo” (16). Y a la controvertida diputación conservadora licorista con tono pedagógico le argumentó: “Antes de que el gobierne dicte resolución que puede herir susceptibilidad alguna de los bandos disidentes, es preferible que todos hagan esfuerzo para llegar a un arreglo amistoso que deje en pie la buena armonía que debe reinar entre los que se reúnen para trabajar en bien del departamento” (17).

 

Mientras esto sucedía, en la lejana Bogotá, en la capital del Atlántico la oposición liberal y republicana continuaba acusando al ‘gobernador republicano’ de haberse balanceado en favor de la Duma azul. Al respecto, el presidente Restrepo se refirió a la crisis política por la supuesta intervención en política del gobernador Palacio, al chocorazo de Malambo, el fraude liberal de Sabanalarga, y a las dos asambleas departamentales, en los términos siguientes:

 

“Bogota, 11 de marzo de 1913.

Señor general Rafael María Palacio.

Barranquilla.

Muy apreciado general y amigo: Lo saludo atentamente y correspondo a su grata carta de 21 de febrero último.

Estuvo muy bien la cordial recepción que usted hizo a los señores concentristas que fueron a manifestarle su adhesión a su gobierno y al mío, pro yo debo esperar a persuadirme si las promesas se convierten en realidades. De aquellas está repleto mi archivo y cómo se han cumplido en la prensa y en el Congreso, la nación, usted y yo lo sabemos.

Creo que lo mejor es que usted abandone todo trabajo de combinaciones políticas a los jefes de partido y subpartidos, limitándose usted a dar las garantías a todos. Los últimos sucesos y resoluciones que hemos contemplado con motivo de la reunión de las dos Asambleas, harán bien difíciles las combinaciones y más bien me parece que los dos partidos tradicionales se presentarán a la lucha por su respectiva cuenta y riesgo. Si así sucede, déjeles a ellos su pelea.

 

Aunque yo no doy gran fe a las noticias bélicas de que usted y otros me hablan, conviene vigilar incesantemente y contarme cuanto ocurra. No sólo se habla de movimientos liberales sino también de otro que pueden promover los generales Castro y Reyes, que ahora conviven en un hotel de la Habana. Mal elemento me iba pareciendo el prefecto Berdugo, pero acabo de recibir de él su telegrama bastante airado en que me dice que renuncia” (18).

 

Finalmente, ante las múltiples quejas del liberalismo contra el general Palacio por su comprobada participación en la elección de su sobrino Gregorio Palacio De La Torre, concentrista tubareño, y a sus simpatías con la asamblea concentrista , cuya legalidad había sido reconocida por el gobierno nacional; el 7 de abril, día en que Barraquilla celebraba ruidosamente su Centenario de erección en villa, Restrepo designó al Dr. Pablo J. Bustillo, un liberal republicano de origen cartagenero como cuarto gobernador republicano del Atlántico. De ese modo, el liberalismo atlanticense alcanzó su viejo anhelo por el cual había luchado su prensa bloquista como se describió párrafos arriba.

 

 

II

Por su parte, la relativa paz política que comenzó a gozar el ente administrativo con la llegada del mandatario liberal republicano, se rompió con ocasión del torneo electoral del 5 de octubre de 1913 para renovar los concejos municipales. Otra vez la contienda electoral se realizaría con pasión y animosidad dado que el voto en este torneo electoral era universal y no restringido como en los debates de diputados y representantes . Díaz previos a las elecciones, el ambiente político se hallaba caldeado por los comentados fraudes de las elecciones de diputados. Contrario a esta atmósfera, el debate electoral en el Atlántico se realizo en rotunda paz, exceptuando a Tubará en donde se prestaron fuertes desordenes al cierre de las urnas con el saldo de varios muertos, entre cuyas victimas se hallaba Gregorio Palacio De La Torre, diputado y sobrino del general Rafael Maria Palacio, miembro del clan político hegemónico en la citada población (a). La prensa conservadora le cayó encima al gobernador Bustillo.

 

En un reportaje que concedió al diario El Gladiador del General Diego A. De Castro, se acuso a Bustillo de ser negligente, ya que el alcalde de esa población le aviso que los liberales y republicanos en una hoja volante, anunciaron que si no ganaban la elección, romperían las urnas (b).

 

 

NOTAS

I

(1) ‘El Progreso’, 19 de Septiembre de 1912-No. 2245. Archivo Histórico del Atlántico (AHA).

(2) Rafael María Palacio nació en Cartagena en el año de 1848 y murió en Barranquilla el 10 de julio de 1945 a los 97 de años. Sus padres fueron Mercedes Vargas y de Barros y el Capitán Gregorio Palacio y García del Fierro, era primo hermano de Rafael Núñez. Francmasón en 1882. Sus críticos lo apodaron el pájaro carpintero cuando se desempeñó como ministro de gobierno de la administración Sanclemente. Venerable Maestro de la logia Siglo XIX No. 24 de Barranquilla. Hoenisgsberg, Op. Cit. P. 30. Véase: Llinás, Juan Pablo, “Rafael María Palacio”. En: Historia General de Barranquilla. Op. Cit. P. 190. Véase: Aniversario de la muerte del general Rafael Maria Palacio. La Prensa. 11 de julio de 1946.

(3) Ibíd. 9 de enero de 1813. No. 2339.

(4) Ídem.

(5) GA. Decreto No. 3, 3 de enero de 1903. 1913. T. II. AHDA.

(6) Ibíd. 14 de enero de 1913. N0. 2351.

(7) Véase: Berdugo. Op. Cit.

(8) Se refieren al alevoso asesinato del jefe conservador Francisco Salazar, perpetrado el 8 de diciembre de 1906.

(9) Encabeza la firma (100), Atenógenes Blanco C. Además propusieron a los funcionarios republicanos que presentaran su renuncia en señal de protesta. El Progreso. 21 de enero de 1913. No. 2358.

(10) El liberalismo lo hemos dicho en más de una vez, ha perdido las campanas electorales por la presión del fraude y los delitos de los encargados de cumplir las leyes electorales. “Editorial: La concertación en graves síntomas”. Ibíd. 24 de enero de 1913. No. 2361.

(11) El Progreso. 11 de febrero de 1913, No. 2405.AHA.

(12) Ídem.

(13) Mensaje del gobernador Palacio a la prensa. 13 de marzo. Ibíd. 14 de marzo de 1913. No. 2408.

(14) Brugman. Op. Cit. P. 94.

(15) Restrepo. Ibíd. 5 de marzo de 1913. P. 442.

(16) Ibíd. 6 de marzo de 1913. P. 443.

(17) Ídem.

(18) Restrepo. Op. Cit. P. 482.

 

 

II

(a) Asuntos de Tubará. Informe del Secretario de Gobierno Eduardo B. Gerlein. GA. T II. P. 837. AHA.

(b) El Gladiador. 7 de octubre de 1913. Citado en: Informe del prefecto de Barranquilla Francisco J. Ucrós. Ídem.

 

 

FUENTE

Libro: ‘La Formación del Departamento del Atlántico, 1905-1915’.

“Quinquenio y Republicanismo en Colombia”, por Jaime Colpas Gutiérrez. Portada. Páginas: 177 a 183 (I) y Páginas: 186 a 187 (II).Ediciones Barranquilla, 2005.

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    03/13/07 at 07:20 AM
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EDITORIAL

 

El señor Gobernador

y la Prensa de Barranquilla

 

En algunos de los colegas locales hemos visto publicadas partes del Mensaje que el Gobernador de este Departamento, señor Rafael M. Palacio, dirigió a la Asamblea y que fue leído ante esta Corporación recientemente. A nuestra mesa no ha llegado ningún ejemplar del Mensaje, lo cual prueba que no ha sido repartido entre los periodistas; pero, por el hecho de ser ya del dominio publico, queremos reconocer las pocas frases que el señor Gobernador dedica a la prensa local. Son estas:

En la prensa local he podido observar que a pesar del interés pasional de los partidos, ha predominado en definitiva, un noble sentimiento de justicia al tratar los asuntos de carácter publico, sentimiento que se exterioriza con mas o menos franqueza, pero que así lo debo reconocer”.

 

Como es seguro que ese concepto del señor Gobernador se refiere a los periódicos que se han dedicado a hacer reparos a determinados actos de la Gobernación, y nosotros figuramos, de ello nos enorgullecemos, en línea de avanzada, queremos dar gracias al General Palacio por el concepto elevado que la ha merecido la actuación del cuarto poder en los asuntos públicos del Departamento, con un “noble sentimiento de justicia”.

 

Por esa misma declaración oficial nos da motivo para agregar unas breves palabras a lo que, con relación a los puntos concretos de administración que hemos tocado, querríamos ver cristalizados en hechos por la Gobernación, al convencerse ella de que no ha sido una mira egoísta o bastarda la que ha guiado la pluma de los escritores que tienen la franqueza suficiente para darle a cada hecho su nombre preciso, sin hacer uso de eufemismos que son perjudiciales cuando se desea, no “aliviar” la enfermedad, sino “curarla”.

 

Entre los tópicos que hemos estudiado con mayor interés, queremos referirnos al asunto del permiso concedido a la Compañía de Licores Nacionales para traer una nueva cantidad de alcohol que hiere de muerte la industria de la caña en nuestros pueblos productores, y al pasivismo mostrado en el vergonzoso fraude de Malambo después de tener la Gobernación la comprobación plena del hecho y de haber clamados los hombres honrados de todos los partidos contra la iniquidad que se consumaba burlando la majestad de la ley, no de alguno de los bandos militantes, porque el desconocimiento de los derechos ciudadanos va socavando los principios de la republica y prepara el terreno para conmociones que si no se resuelven en luchas armadas porque el patriotismo les sirve de barrera, si mantienen la intranquilidad y el disgusto entre los ciudadanos que comprenden están a merced de los audaces explotadores de la buena fe pública.

 

Confesamos y confesaremos siempre que si el señor Gobernador tiene interés en apoyar la política honrada del Gobierno nacional, su proceder en los dos asuntos que hemos mencionado constituye grave error que le ha restado simpatías entre el pueblo, que es el verdadero, el genuino sostén de los que gobiernan. Podrá merecer por el momento la falsa aprobación de los beneficiados directamente, como empresa industrial y como partido, con la manera de obrar que puso de bulto contra los intereses generales y políticos de este Departamento; pero a larga verá que el “espíritu de justicia” que ha sido el eje al rededor del cual ha girado la prensa, debió ser acatado, puesto que el gobernador recto no tiene motivos para apartarse del camino real para entrar en la vereda de las contemplaciones ni de las claudicaciones.

 

Por el momento, nos satisface que, siquiera sea someramente, se tenga en cuenta que la prensa seria del Atlántico trabaja en beneficio de éste y de los permanentes intereses nacionales, que están en todo caso, muy por encima de las pequeñeces de bandería.

 

 

FUENTES

'ATLANTICO.100 Años.1905-2005. La formación del Departamento del Atlántico1905-1915'. Por: Jaime Colpas Gutiérrez. Colección Centenario.

Página 158.

 

 

FOTO DIGITAL

(JPG, ver en articulo previo)

DIARIO 'EL PROGRESO'

EDITORIAL: ‘EL SENOR GOBERNADOR’

Y la Prensa de Barranquilla.

( Marzo 14, 1913 – No. 2408)

 

Archivo Histórico del Atlántico.

Foto-Colaboración de Helkin Núñez Cabarcas.


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RESEÑA

 

A

EL ESTANDARTE

Portada.

Año I-Número 1.

Domingo, 4 de diciembre de 1904.

Primera Edición, bajo la Administración de Enrique Joaquín Revollo y como Editor responsable Agustín Salcedo Franco.

 

 

B

EL ESTANDARTE

Portada.

Año I-Número 2.

11 de diciembre de 1904.

Primera edición  que incluye el Lema:

POR MI DIOS Y POR MI PATRIA

E igual, primera aparición dentro de los Colaboradores, de: D. Rafael M. Palacio.

 

 

C

EL ESTANDARTE

Portada.

Año II-Serie 1ª. Número 53.

10 de diciembre de 1905.

Primera edición bajo la dirección del Pbro. Pedro María Revollo del Castillo.

 

 

 D

EL ESTANDARTE

Articulo: 'Dios y Patria', de D. Rafael M. PALACIO.

19 de febrero de 1905

Año I-Número 12, páginas 91 a 92.

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  LITERATURA

 

SIN HOGAR

________

 

Habíamos andado todo el día, después de una marcha rápida y continua de quince leguas. Las sombras de la noche principiaban a oscurecer la llanura, y en los picachos de las colinas aún se divisaban los últimos fulgores de moribunda claridad.

 

Las campanas de las Iglesias, en Bucaramanga, dejaron oír el argentino toque de la tarde, y mi corazón elevaba una plegaria silenciosa, para pedir a Dios por la salud de los míos y su gracia para encaminar mi inteligencia.

 

El Coronel Sandoval, Jefe del Batallón ‘Invencible’, había recibido la orden de marchar a la vanguardia, para que fuese de los primeros refuerzos que llegasen al Ejército legitimista, que peleaba hacia más de ocho días en los desfiladeros  y cafetales de Palonegro.

 

El Batallón se detuvo en la plaza principal, para distribuir una ración de carne, pan y agua de miel a los soldados fatigados por el hambre. En aquellos momentos un edecán de la Comandancia entregaba al Coronel Sandoval la Orden General distribuida a los cuerpos de la División, en la cual se aplazaba la salida hasta el día siguiente. El Coronel leyó la referida orden, frunció el entrecejo, encendió un cigarro y acuarteló su batallón; y como viese frente a su cuartel el Club Libres de Colombia, entró en ese establecimiento para tomar un trago y alejar el cansancio y la pereza.

 

Serían las ocho de la noche, cuando se le acercó un oficial de servicio, al cual el Coronel dió unas órdenes, relacionadas con la disciplina del cuerpo; se acomodó lo mejor que pudo junto a una mesa pequeña, y alargando sus piernas, aguardó la llegada del licor, que había pedido.

 

En aquellos momentos, a mi vez, entré al referido Club, y viendo al Coronel Sandoval me dirigí a su mesa. El Coronel comprimía maquinalmente sus sienes con ambas manos, apoyando los codos sobre la mesa. Mi Coronel, le dije golpeándole suavemente la espalda, ¿porqué tan pensativo y solitario?

 

El Coronel al reconocer mi voz, trató ponerse en pie, pero se lo impedí con una suave presión sobre sus hombros. Quieto! es el camarada quien habla, le dije.

 

-Pues si es así, me replico riendo alegremente, muchacho! muchacho! agregue otra copa más a la que ya he pedido. Le propongo un trago para calentar las vísperas, pues el día de mañana será muy divertido!

 

-El enemigo parece que ha recibido sus últimos refuerzos, y el combate terminara por agotamiento de  fuerzas y escaséz de pertrechos. En este combate no vencerá el más inteligente sino el más fuerte y el mejor provisionado. De suerte que sosteniendo nuestras posiciones, y sin aumentar los sacrificios personales hasta donde eso sea posible, la batalla será nuestra.

 

-Así es, me replicó el Coronel Sandoval: el Ejército enemigo se ha retirado mucho de la base de sus operaciones y dentro de poco carecerá de todo. Nosotros con un pie en esta capital y el otro en Girón, somos invencibles!

 

-Perfectamente, mi Coronel! Quien no piensa vencer está vencido, dice el refrán; y me alegro de encontrar a Ud, bien inspirado. Tomemos, pues, el trago por vuestro próximo ascenso!

 

-Gracias, me dijo Sandoval, poniéndose en pie, y saludándome entusiasmado. El grado ofrecido si lo obtengo, será en mi opinión un grado póstumo. Nunca me he equivocado en mis propios augurios.

 

-No más bromas, mi Coronel. Piense en que los laureles de mañana, serán para su buena madre, y después para su novia, si ya hizo la elección.

 

El Coronel sonrió tristemente, y por toda respuesta pidió dos copas más. Después me dijo: mi madre, mi novia. Es todo eso un desierto sin horizontes para mi!

 

-Cómo?, insistí, a perdido Ud. a su madre? No estaba enterado de esta circunstancia de su vida.

 

Sandoval guardó silencio por algunos instantes, y como si despertarse después de una fuerte pesadilla, me dijo bajando la voz:

-La sociedad me ha acogido en su seno, a la manera como el mercader de telas guarda la moneda que le da el cliente, sin saber su procedencia.

 

-Pero entonces existe un misterio en la vida de Ud, misterio que respeto, como todo lo que se refiera a su persona. Siento que, por indiscreción de mi parte le haya podido ocasionar una mala impresión. De pido mil excusas.

 

-En ningún caso, mi querido camarada. Necesito abrirle mi corazón, y lo hago con la confianza que Ud. me ha inspirado, desde que tuve la fortuna de tratarle.

 

Hubo un largo espacio de silencio, y alzando la cabeza, llena de negro y rizado cabello, continuó así:

-Mi Comandante, oiga, y después no sea indiferente con este su desgraciado camarada.

 

Nada le ocultaré, pues que he recibido de Ud. las más nobles atenciones. Si soy indiferente con todo lo que me rodea, es porque siento un vacío en mi alma. Es ese vacío el secreto de mi vida, en donde muere toda ilusión, como estéril suelo agotado por el fuego, sin una flor, un manantial, ni siquiera un arbusto para que tome descanso la errante golondrina.

 

Necesitaba un corazón como el de Ud., continuó, para hacerlo depositario de mis confidencias; en una palabra, de mi irreparable desgracia.

 

-No tengo, mi Coronel, cómo agradecer a Ud semejante prueba de sincera amistad; pero le anticipo, no se preocupe mucho por la voluble inconstancia de la mujer que Ud. haya podido amar.

 

-No se trata de eso. Es de algo más grave, es de la falta de una madre, no por muerte física, sino por muerte moral!

 

  -A la edad de ocho anos, comprendí con el terror mas grande que no tenia madre; que las personas que me habían criado, y a las cuales daba ese dulce nombre, eran personas caritativas que, por un sentimiento de piedad, me habían recogido y alimentado, desde la edad más temprana. En fin, que vivía en la Inclusa, y que los otros niños que jugaban conmigo, eran tan desgraciados como yo.

 

La noche de ese día la pase llorando, y resolví escapar de aquella casa que encubría la deshonra, ó satisfacía el apetito de un corazón pervertido, é incapaz de moverse ante los deberes más sagrados de la naturaleza!

 

En la primera oportunidad huí de la casa sin remordimiento alguno. Abandoné a las personas que me habían criado, así como a los pequeños amigos y compañeros de infancia, los cuales me repugnaban, pues comprendía con dolor que no eran mis hermanos, y si los hijos de la vergüenza, quienes quizá ocultaban un drama infame de familia!

 

Una vez en la calle lo primero que hice fue dirigirme a un almacén de mercancías extranjeras que vi abierto. Puedo barrer?, dije al dueño, un señor bajo de cuerpo, catire y de aspecto agradable y honrado.

 

-Por supuesto, me contesto; y la escoba?

-No tengo, mi amo, pero le serviré bien si me alcanza de las de su merced.

-Corriente, pero con la condición de que a las siete de la mañana venga Ud. todos los días, para que haga el barrido del almacén.

 

Una vez que convenimos en los términos del contrato, todos los días verificaba el aseo con la mayor actividad, y con mi escoba en el hombro, busque clientela en otros almacenes, de suerte que pude pagar mis alimentos y encontrar abrigo, en los corredores de una venta de chicha y longaniza.

 

Así pasaron los primeros años de mi vida, olvidado de mi propia conciencia y de las nociones más triviales de los deberes humanos.

 

En aquella profesión, tuve varios consocios que me enseñaron a burlar la vigilancia de mis patrones, con el fin de robar lo que podía. Esta nueva habilidad me proporciono mayor holgura y consideraciones en las nuevas posadas que por distintas causas, me veía en la necesidad de abandonar.

 

Una vez hurte a mi primer patrón, al cual nombraba don Félix, la suma de cincuenta pesos, sin que él se hubiese dado cuenta de este último robo. Así pagaba la buena acogida y el crédito que me  hizo de la primera escoba.

 

Pero tantas cosas hace la zorra en un año, que al fin en una hora la paga! La policía entro en malicia y denuncio a don Félix que yo me ocupaba en hacerle pequeñas raterías. Este buen señor aseguro que no le constaba el hecho, y aun cuando le hicieron que jurase la verdad en cuanto supiese y le fuere preguntado, declaró: que, aunque realmente al verificar el arqueo de su caja le faltaba algún dinero, no podía por esa sola circunstancia, denunciarme como ejecutor de ese delito.

 

Entonces, con toda franqueza y sin darme cuenta de mi mala conducta, declare que si había hurtado los cincuenta pesos, así como otras sumas pequeñas de dinero: que no pensé haber procedido con maldad, puesto que, personalmente no le había inferido daño alguno.

 

Don Félix me miro y me dijo con dulce reconvención:

Pero hijo mío, ¿cómo es posible que me hayas robado, puesto que todos los días te daba para tus alimentos y de tiempo en tiempo ropa para tus vestidos? ¿Así has pagado mi cariño y el aprecio que te he manifestado? ¿cómo es que tu corazón no se sentía obligado para conmigo, y te has olvidado de que existe un Dios, bueno y justo que premia y recompensa a los que se manejan bien? Por mi parte, yo te perdono y no pido castigo para tí.

 

Un torrente de lagrimas rodó por mi mejilla, y un mundo nuevo se abrió ante mis ojos! Entonces comprendí, por propia intuición, cuan grave falta había cometido, y la necesidad de una madre cuyo consejo es siempre saludable. Lloré, y lloré lágrimas de amargura. Las palabras de ternura y de suave reconvención de don Félix, me habían salvado, y jure desde entonces ser bueno y honrado.

 

En seguida dejé la capital de la Republica y me trasladé a la población de Esmeraldas, en donde el cura de esa aldea me colocó como campero y para barrer la Iglesia. Allí ascendí hasta el puesto de Sacristán, recibiendo instrucción religiosa, y las nociones más necesarias de contabilidad é idioma castellano.

 

Algún tiempo después estallo la revolución de 1885, y tome servicio como Sargento, en el batallón de mi pueblo por recomendación del Sr. Cura, quien sentía sinceramente me dedicase a otras faenas rodeadas de trabajo y peligros. Desde entonces hasta hoy, he sido militar, y no me he dado cuenta exacta de los ascensos que rigorosamente me han concedido, porque no tengo una madre que sufra o comparta conmigo mis tristezas y alegrías.

 

El Coronel Sandoval guardo silencio por unos pocos momentos; pidió el tercer trago de ron para los dos, y al tomarlo, brinde por la regeneración de mi valeroso Coronel, y por el porvenir de una suerte reparadora. Serían las dos de la mañana, y en esos momentos se oyó el primer toque de marcha.

 

Nos despedimos con el simple hasta mañana y él corrió a ponerse al frente de su batallón.

 

A las cinco, cuando amanecía, la División había roto sus fuegos contra el enemigo. La pelea de ese día fue de las más encarnizadas y sangrientas. A las ocho de la noche se recibían en el Estado Mayor las novedades ocurridas durante el día.

 

En la relación del batallón ‘Invencible’, encontré la baja del Coronel Sandoval; había peleado como un héroe. Semejante al Mariscal Ney, en Borodino, había llevado su quepis en la punta de su espada para indicar a su batallón el camino del honor.

 

Cuando cerró la noche y cesó el fuego, el batallón ocupo posiciones, pero el Coronel Sandoval, después de las ultimas ordenes para guardar la línea de combate, salió a rectificar la posición estratégica, y en ese trabajo desapareció en el rió Lebrija por un accidente imprevisto, sin que se haya vuelto a saber de él. Murió como nació!

 

Ni tuvo cuna en donde le arrullasen los cantos de una madre, ni tumba en donde el signo de redención guardase, sus despojos para siempre!

 

Un Decreto apareció en la orden general del día siguiente, honrando su memoria y confiriéndole el grado de General graduado del Ejército Legitimista!

 

Ojalá que nunca haya hijos sin madre conocida, para evitar desgracias morales de imposible reparación.

 

                                                                                                                     RAFAEL M. PALACIO

Bogotá, Agosto 28 de 1901.

 

 

 

FUENTE

EL ESTANDARTE

Semanario de Variedades

Por mi Dios y por mi Patria

Año I-Número 3, páginas 3 a 5 (II, III y IV, en Anejo).

18 de diciembre de 1904

Archivo Histórico del Departamento del Atlántico.

Del articulo original, una trascripción de: ‘Sin Hogar’, de Rafael M. PALACIO.

Foto-colaboración del investigador e historiador Helkin Núñez Cabarcas, e igual como las imágenes del articulo anterior.

 

EL ESTANDARTE

Portada.

Semanario de Variedades

Por mi Dios y por mi Patria

Año I-Número 2. 11 de diciembre de 1904.

Aparición de sus Colaboradores, entre otros: D. Rafael María Palacio Vargas.

 

Archivo Histórico del Departamento del Atlántico.

Foto-colaboración del investigador e historiador Helkin Núñez Cabarcas.

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DIOS y PATRIA

 

 

 

¿Quién ignora que la Patria es el pedazo de tierra donde nacimos?

Amar a Dios y a la Patria, es inclinación tan natural y espontánea, como el amor a nuestros Padres!

Ante la forma material de estas ideas, todo es sagrado. Conocemos a Dios y le amamos por la grandeza y sublimidad de cuanto nos rodea; conocemos a la Patria, y le amamos por ser la tierra que nos vió nacer, y a la cual unimos el recuerdo de nuestros primeros años.

 

La noción de Patria principia en los pueblos cristianos, por el hogar que abrigó nuestra cuna: por el municipio que nos dio el primer aire que refrescara nuestros pulmones, y por la región que proteje nuestra vida y nuestra propiedad, constituyendo por derecho propio la soberanía territorial, una é indivisible. A este conjunto hemos llamado Patria, y continuaremos llamándola así, a pesar del espíritu cosmopolita de la escuela que niega los limites de la soberanía nacional, los vínculos morales de la familia y el derecho de propiedad como fruto honrado del trabajo.

 

De lo expuesto se deduce que el ciudadano debe a su Patria, desde el sacrificio de la vida hasta la hacienda y la familia. La honra privada es honra de la nación. Si el servidor público se deshonra, deshonra la autoridad que representa. Por eso en Atenas condenaban a muerte al arconte que se dejaba ver en estado de embriaguez. El magistrado que disponía de los dineros de la Republica; que consentía en la invasión del usurpador extranjero, que corrompía a sus subalternos para que fueran desleales a su deber, ó que intentase la tiranía de su patria, era declarado fuera de la ley, y moría como traidor, ó bien emparedado a la manera del glorioso caudillo de Platea, cuando buscó un refugio en el templo de Minerva.

 

 

 

La misión de la autoridad ha sido en todos los tiempos doblemente respetada. No sin razón se ha dicho por eso que gobernar es educar. Quien gobierna dirige, cuida, funda y mezcla todas las energías con el propósito de obtener el mayor bien a favor de la sociedad que representa: y como quien educa tiene el deber de formar generaciones sanas de cuerpo y de espíritu, es de precepto este deber como lo enseña la doctrina cristiana, pues de lo contrario se criarían jabalíes, como dice Horacio: educare apros.

 

Quien desconoce a Dios, no ama a su Patria ni teme a su conciencia. El ateo es el representante de toda negación: y si la sabiduría tuviese como fundamento de su razón la negación, solo el que niega tendría derecho a que se le reputase como sabio. Pero quien niega afirma; por lo cual la negación lleva en si la confirmación de un hecho preconcebido. Cuando negamos, por ejemplo, la existencia de Dios, aseguramos el hecho que se niega, porque en el orden intelectual, nadie puede negar lo existe. Negación de negación es un absurdo.

 

El ateísta a negar a Dios, niega la solidaridad con su patria; y niega su propio origen y su fin inmortal, precipitándose en el caos y el desorden moral, para no ser útil a la familia, no ser buen ciudadano, ni amar la libertad. De ahí que, para el esparciata, un cuerpo fuerte y alma sin prejuicios, constituían la única base de felicidad privada y de independencia en los negocios públicos, porque como sabemos, la negación anonada toda investigación y sólo la fe abre el camino de la ciencia para llegar a la verdad.

 

Con frecuencia, en estas repúblicas, divididos los ciudadanos en parcialidades políticas, confunden los intereses de cada agrupación con los intereses de la Patria. A esta se puede servir cuando se sirve a un partido, pero este modo de ser útil a la patria es propenso a graves errores. ¿Qué soldado en nuestras guerras civiles al ofrendar la vida, no lleva la plena seguridad de que se inmola por servir a la patria? Y, sin embargo, en muchas ocasiones el sacrificio de los partidos, sólo alcanza a beneficiar las aspiraciones ambiciosas de un audaz usurpador!

 

Es preciso ampliar el criterio individual, para que nos aseguremos de cómo, mas que a la patria, servimos con nuestras constantes revueltas de peldaños a la tiranía, con perjuicio de nuestra libertad. La revolución, no es lazarillo de la tolerancia, ni la anarquía del orden en sus manifestaciones sociales.

 

Los partidos pueden, sin olvidar el progreso de la patria, aspirar al predominio de los principios que representan. De lo cual resulta que los principios extremos, en ocasiones, santifiquen los medios por perturbadores que ellos sean, con tal de que alcancen el fin propuesto. La experiencia a demostrado que estos procedimientos llevan a los pueblos a la mas completa inseguridad individual, relajando la vida nacional. La buena política ha condenado y condena los actos de fuerza innecesarios, toda vez que la generación del derecho, que es doctrina democrática, manda que ante el cumplimiento del deber retroceden las ambiciones que escandalizan la sociedad, ya que el predominio de la grandeza moral es la única y verdadera aristocracia de la historia.

 

La desolación de los hogares, el descrédito y la pérdida de la riqueza pública, con espantosa frecuencia, han provenido de la falsa moción con que los partidos se precipitan, como hemos dicho, en las guerras civiles: que estas clases de guerra son también castigos de los pueblos, cuando tienen por objeto desconocer la autoridad constituida para el bien; porque, como dice el Profeta, “vendrá una nación de lejos, cuya lengua no entenderás, y comerá tus mieses y tu pan, tus viñas y tus higueras, y quebrantará con su poder tu fortaleza y tu confianza”.

 

Cuando un país alcanza su independencia, tanto el sistema político como administrativo, son notas secundarias en el rodaje de la vida publica; sólo la paz es fecunda, y por su medio es como se acredita en la práctica, si esos sistemas son buenos, ó perniciosos si son malos. Lo esencial en la República, por ejemplo, es que está exista invariable, aun cuando en el avance se verifiquen retrocesos: porque no hay cumbres sin abismos. Es esa la dualidad inevitable de la ley.

 

El día en que todos los ciudadanos, por obra de la educación cristiana, llevada a los hogares y a todas las clases sociales, por la multiplicación de las escuelas y la práctica del evangelio, que manda enseñar al que no sabe, consigan modificar el criterio de los pueblos, los conflictos de las clases, de religión, y el más cercano, entre el capital y el obrero, encontrarán el eslabón que une al hombre con Dios, con la Patria y con sus semejantes.

                                                                                              RAFAEL M. PALACIO

 

 

FUENTE

EL ESTANDARTE

Articulo: ‘Dios y Patria’, de D. Rafael M. PALACIO

19 de febrero de 1905

Año I-Número 12, páginas 91 a 92.

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RESEÑA

 

 

La reivindicacion historica de Sanclemente

¿Golpe o Farsa?

Los Partidos, Panamá y la Guerra Larga*

El estudio de estos tres elementos es decisivo en la historia nacional a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Para determinar el retroceso dramático en la formación de la nacionalidad y, en la conciencia de un país en construcción. Para desmitificar los alcances de la autonomía en la era de la irrupción imperialista moderna, en que el zarpazo a Panamá es uno de sus capítulos más sobresalientes.

A los cien años de estos sucesos que pueden señalarse en un periodo de cinco años de duración, lo que se puede denominar los dramáticos sucesos, los hechos duros que concretan lo real; es imperativo volver a leer e investigar lo sucedido, sopesar las incidencias, y aprender las lecciones para la contemporaneidad de fin de siglo y comienzos del XXI. Porque su proyección es de larga duración.

En cien años ha corrido mucha agua bajo el puente, ello es verdad. Pero, se repiten elementos, en situaciones nacionales e internacionales muy diferentes. Dos de ellos son evidentes: 1) La injerencia creciente de la gran potencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de Colombia se está acentuando dramáticamente; 2) Las violencias y las guerras se mantienen alcanzando niveles de desarrollo preocupantes; 3) El comportamiento de los partidos liberal y conservador se parecen en sus crisis de divisionismo y personalismo y se diferencian por el interés nacional, la grandeza de algunos de sus líderes y propuestas en ese entonces. Y en que el liberalismo era el partido de los excluidos y perseguidos.

Hay que insistir: si no se conoce la historia se está condenado a repetirla. Es lo que en buena parte ha sucedido en Colombia. El olvido histórico, la falta de memoria colectiva nos llevó a la manía de querer inventarlo todo de nuevo, a andar lo ya recorrido, a repetir los odios y las exclusiones, los procedimientos violentos.  La historia como ciencia, como inventario objetivo, no es sin embargo neutral. La historia es igualmente saber social para una pedagogía política democrática.

Otto Morales Benítez nos ha entregado el libro, Sanclemente, Marroquín, el liberalismo y Panamá. Un volumen grueso, documentado, en que se ensaya un método de integración de análisis de personajes, situaciones, estructuras, partidos, luchas, la guerra larga y la amputación de Panamá.

                                          

                                                

El doctor Manuel María Sanclemente es una personalidad sombría, uno de los emblemas de lo reaccionario con su cortejo de persecuciones  e intolerancias. Aparece en la historia nacional con perfiles de “Bete Noire” contra los artesanos, los revolucionarios, los liberales. Es el juez implacable y perseguidor del presidente José María Obando, del general José María Melo, de los artesanos de la república plebeya de 1854. El enemigo intransigente de la amnistía a los levantados, a los revolucionarios de 1886 concedida por el gobierno de Payán. El enemigo de la paz durante la guerra larga, cuya única propuesta era el sometimiento al código penal. Va a ser el actor singular de un episodio que tiene todos los ribetes de una tragicomedia, de consecuencias nefastas para la evolución político-constitucional de la República. Nos referimos a su propio gobierno y la golpe de estado del presidente gramático y poeta José Manuel Marroquín, en el entramado de la guerra larga y la pérdida dolorosa de Panamá.

El historiador Otto Morales realiza el esfuerzo de comprensión intelectual de la figura de Sanclemente. Sin negar la orilla a la que pertenece, muestra en él, al político y al jurista. Al educador, al presidente defensor de la legitimidad republicana. En un ejercicio de contrapunto lo opone a la figura y al papel cumplido por Marroquín en la ruptura de la institucionalidad, la prolongación de la guerra, y el papel obsecuente en la pérdida de Panamá. Un verdadero villano en los anales de la historia patria.

El autor establece la evaluación histórico-conceptual de lo que hizo posible el golpe, de su significado más profundo:

Este fue un golpe de estado sin pueblo. Se fraguó por el grupo político de los históricos, con dirección intelectual de un varón eminente como Carlos Martínez Silva. A su lado, estaban hombres de la mayor significación en la vida política del conservatismo. Muchos de ellos llegaron a las altas consagraciones democráticas. No es un episodio nacional en el cual lo único que haya interesado sea la figura de Sanclemente. No. Es algo que viene de más lejos. Culminó en esta presidencia. Pero es la gran lucha contra la Regeneración.

El balance es más amplio y sofisticado para Otto Morales; incluye el escrutinio sobre la actitud del liberalismo. Transcribo este párrafo:

Ello conducía a que se produjera una simpatía del liberalismo con los históricos. Estos a veces disparaban contra el gobierno con tanta energía en que coincidían en las críticas rojas, que producían simpatías de lado y lado. Se ataban así en coincidencias.

Quizás esto explique la actitud del liberalismo frente al golpe. Hay que declarar que no hubo una adhesión masiva. Lo que se lee es una inclinación a apoyar el nuevo ‘status’ de gobierno, en caso de que se vea que se proyectan iniciativas esenciales en torno a las reformas que el liberalismo ha planteado. No es, pues, una entrega incondicional. Es una expectativa, frente a las concesiones que se adelantan y que parecen inclinarse a buscar soluciones racionales. Nada de esto ocurrió, el partido no tuvo, entonces, obligaciones, ni compromisos, ni vocación de acolitar lo que no tenía raigambre popular ni vocación de modificar las condiciones de vida de aherrojamiento en que se desenvolvía su existencia.

El autor explica con lucidez analítica el comportamiento liberal incluyendo el del expresidente Aquileo Parra de quien publica una carta  de -29-VII-1900- en que explícita  su postura frente al futuro golpe. Allí está  claro que Parra y el liberalismo no son promotores ni corresponsables del golpe. Pero si simpatizan con la posibilidad del hecho. Como un  mal necesario, condicionado a la terminación de la guerra y  la realización de las reformas. A futuro. Envueltos en todo caso en la comedia de las equivocaciones. Dice el expresidente Parra:

... yo no puedo dejar de ver en tal propósito una halagüeña esperanza para el porvenir de nuestra patria. Así, pues, tan luego como el patriótico proyecto empiece a tener feliz ejecución, le daré mi humilde nombre y le prestaré todo el apoyo de que sea capaz.

El autor trae, recupera para la escena histórica a personajes de valía que no han merecido el debido reconocimiento en los anales históricos. Pero que jugaron papel importante en la época y cuyas realizaciones son indispensables para la comprensión de los sucesos. Así, se hace más rica la visión de los partidos y sus disputas. El historiador traza semblanzas del ‘negro’ Marín y Vargas Vila. De Santiago Pérez, Luis A Robles, Carlos A Mendoza, Salvador Camacho Roldán, Teodoro Valenzuela, Gil Colange, Aquileo Parra, Vargas Santos, Benjamín Herrera y otros. De nuevo su héroe y figura favorita: el doctor Rafael Uribe Uribe, más escritor, político, parlamentario y visionario que militar. Sobre ello es contundente la valoración del autor.

En este libro se analiza la situación del liberalismo, sus divisiones y contradicciones ante los asuntos graves de la guerra y de la paz. La necesidad de defender la dignidad, las reformas y los derechos humanos, mediante la crítica de las armas, la guerra revolucionaria, era la propuesta de Uribe Uribe y otra galería de jefes liberales. Los otro eran los civilistas y pacifistas. Pero había muchos matices, énfasis y confusiones en las posiciones. Triunfa la declaratoria de Guerra. Otto Morales la justifica y está en la línea, claro está, de Uribe Uribe.

Se ha escrito la crónica de la guerra por parte de actores, memorialistas, cronistas e historiadores modernos. El autor reconociendo el carácter devastador en vidas humanas y bienes adelanta el aserto de que fue un motor para la amalgama nacional, para su integración y conexión de lo regional con lo nacional. Una lectura dialéctica es la que impone este capítulo. La guerra  larga fue negativa en su conclusión: Los derrotados que adelantaron una guerra justa, porque tenían la razón fueron duramente reprimidos, asesinados, perseguidos. La paz se firmó con grandeza por el liberalismo, con conciencia en frase de Uribe Uribe: como se desenvuelve el conflicto no ganará el gobierno ni la revolución. Es la paz de Neerlandia del 24 de octubre y el Tratado de Wisconsin del 21 de noviembre de 1902. No se logró la reforma ni mucho menos la demolición de la muralla reaccionaría. Lo que se proyectó fueron sus ideas, su arrojo y un sentido inevitable de progreso. La guerra larga no derivó en reforma ni en revolución democrática.

El otro asunto grueso y grave es la pérdida de Panamá, en el entramado de la construcción del canal y en la presencia avasalladora del imperio de los Estados Unidos.

Otto Morales realiza el necesario repaso de la actitud de la Regeneración frente a Panamá con su centralismo hirsuto, carente de sensibilidad y conciencia de la unidad nacional, a partir de reconocer los fueros regionales con su especificidad cultural y su destacada posición geopolítica en el concierto universal. No existía asunto más importante  en la escena occidental que la construcción del canal. Y Panamá era el lugar por excelencia. Esto no lo entendieron las mentalidades sabaneras y provincianas de los gobiernos de Sanclemente y Marroquín.

 

 

                                                      FUENTES

1- * Comentario al libro Sanclemente, Marroquín, el liberalismo y Panamá. Stamato editores. Bogotá 1998. Publicado en: El Demonio del Ensayo en la Obra de Otto Morales Benítez, de Ricardo Sánchez. Editorial Instituto Caldense de Cultura.  Manizales 2001:

ttp://209.85.165.104/search?q=cache:HsnxHMoT2MsJ:www.espaciocritico.com/articulos/rcrdsnch/rs-a045.htm+golpe+de+1900,sanclemente&hl=es&ct=clnk&cd=30&gl=co

Página 156. Por:

 

2-Universidad Central. Revista hojas Universitarias-Edición 50

Por: Oscar Londoño Pineda.

http://www.ucentral.edu.co/humanidades/hojas-uni/revista-n50.htm

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ver documento completo en PDF:

http://www.ucentral.edu.co/humanidades/hojas-uni/50/Sanclemente%20Marroquin,%20el%20liberalismo%20y%20Panama%20(Oscar%20Londo%F1o).pdf

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