BARRANQUILLEROS ILUSTRES
Gral. FRANCISCO J. PALACIO

Este retrato fue tomado en el año de 1886 cuando el general Francisco J. Palacio desempeñaba el elevado cargo de Ministro Plenipotenciario del Gobierno de Colombia ante el Gobierno del Imperio Alemán.
Este distinguido barranquillero, miembro de una de las familias más antiguas de la ciudad, fué uno de los ciudadanos de más larga y variada trayectoria a favor del desarrollo material y moral de su patria chica. Fundó las primeras fábricas de jabones y velas, fué el iniciador de las primeras hortalizas y en pequeño de los primeros ensayos de perfumerÃa. Por muchos años sostuvo una finca de trabajo y de recreo llamada “EL PORVENIR†y de ahà tomó su nombre la citada carrera, finca donde reunÃa a sus familiares y en especialidad a sus nietos, que fueron numerosos. En lo polÃtico y administrativo ocupo altos puestos como el de Gobernador de la antigua Provincia de Barranquilla, Representante y Senador por BolÃvar y ya en su ancianidad el de Administrador de la Limpia y Canalización del RÃo Magdalena, con asiento en Barranquilla. En lo militar ocupó altos puestos de comando llegando al más alto cargo militar de General, y le tocó dirigir la defensa de Cartagena en los primeros meses del año de 1885, sitiada por las tropas del Gral. Ricardo Gaitán Obeso, habiendo obtenido el triunfo total el 8 de Mayo del mismo año, por lo cual el Gobierno Nacional a cuya cabeza estaba el Dr. Rafael Núñez, le concedió una espada de honor con empuñadura y cubierta de oro. Fue consejero y confidente del citado Presidente Núñez hasta la muerte de éste en 1894. En las guerras de 1805 y 1899 tomo parte activa en la defensa del Gobierno, y cuidó especialmente de que Barranquilla no fuera ocupada por la revolución, como sucedió en el año de 1885 con notable perjuicio para la población.
Por atender los asuntos militares descuido sus propios intereses, y tuvo que suspender sus faenas industriales y vender su finca con gran pérdida. Después de haber manejado por varios años, con absoluta probidad, los cuantiosos fondos destinados a la defensa de la Costa, de cuyo Ejército era el Supremo Jefe, al retirarse se encontró tan pobre que para ponerse nuevamente en actividad comercial tuvo que negociar una cuantiosa póliza de Seguro ya saldada y con su producto inició nuevamente negocios de rancho y licores en un almacén que alcanzó gran fama y se llamó LA FAVORITA, que se convirtió bien pronto en punto de reunión de los vecinos del Gral. Palacio que también tenÃan negocios de consideración.
En lo social, el Gral. Palacio fue siempre muy considerado y respetado y en 1907 al reorganizarse nuevamente el CLUB BARRANQUILLA fue elegido Presidente por unanimidad y más tarde el primer Socio Honorario de ese Centro, en recompensa de sus esfuerzos en la organización del Club, como que le tocó garantizar el pago del primer mobiliario para ese Club.
Por haber vivido largos años el Gral. Palacio en una hermosa casa (en donde hoy están varios establecimientos comerciales) situada en la esquina del callejón Progreso, antigua calle Ancha, donde también tenia una surtida tienda, el pueblo empezó a llamar esa carrera “Callejón de Pacho Palacio†y más tarde un Acuerdo Municipal lo bautizó “CARRERA FRANCISCO J. PALACIOâ€, nombre que se cambió a pocos años, porque en Barranquilla no hay fijeza en la denominación de calles y carreras, sobre todo cuando se trata de conmemorar los servicios de determinados personajes de otras épocas.
El Gral. Palacio fundó una larga familia, de la cual descienden las familias De Castro Palacio, Abello Palacio y de la Peña Palacio. Fue padre del gran poeta Ernesto O. Palacio y del gran escritor y periodista Julio H. Palacio, quienes no dejaron sucesión.
Para recuerdo de las nuevas generaciones publicamos este retrato y estos datos de uno de los más visibles barranquilleros de otros tiempos, fallecido en su ciudad natal en 1914.
FUENTE
Revista ‘MEJORAS’
Número: 205. Año: 1954, páginas 28 y 29.
Archivo Histórico del Departamento del Atlántico
Foto-colaboración del investigador e historiador Helkin Núñez Cabarcas.